Capacitar hoy para proyectar organizaciones más sólidas este 2026

El inicio del año 2026 representa una oportunidad concreta para que las organizaciones chilenas proyecten su crecimiento desde un factor clave: el fortalecimiento de las competencias de sus colaboradores. Comenzar un nuevo año laboral incorporando conocimientos actualizados, habilidades prácticas y espacios de aprendizaje colaborativo no solo impacta en el desempeño individual, sino que también mejora la forma en que los equipos trabajan y se relacionan.

Durante el 2025, distintos organismos públicos relevaron la importancia de la capacitación como herramienta estratégica. El Servicio Civil, en su informe de gestión de personas 2025, destacó que las instituciones que invierten de manera sistemática en formación presentan mejores niveles de desempeño, adaptación al cambio y compromiso laboral. A su vez, estudios desarrollados por la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (SUBDERE) en municipios del país evidenciaron que los equipos capacitados logran una mejor ejecución de procesos internos y una mayor coordinación entre áreas, especialmente en contextos de alta demanda ciudadana.

En la misma línea, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), a través de sus análisis laborales 2025, señaló que el aprendizaje continuo se ha convertido en un factor determinante para enfrentar los desafíos de productividad y modernización organizacional. Las organizaciones que promueven la actualización permanente de conocimientos fortalecen la autonomía de sus colaboradores y generan entornos de trabajo más eficientes y colaborativos.

Iniciar el 2026 con una estrategia de capacitación permite alinear a los equipos con los objetivos institucionales, reforzar habilidades técnicas y transversales, y preparar a las personas para asumir nuevos desafíos desde una base sólida. Además, la formación continua contribuye a mejorar el clima laboral, potenciar el trabajo en equipo y generar una cultura organizacional orientada al aprendizaje y la mejora constante.

Hoy, más que nunca, capacitar no es un gasto, sino una inversión que impacta directamente en la proyección y sostenibilidad de las organizaciones.

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