Vacaciones y desconexión laboral: una inversión directa en bienestar y productividad

En el actual escenario del mundo del trabajo en Chile, marcado por altos niveles de exigencia, aceleración de procesos y creciente carga mental, la posibilidad de desconectarse efectivamente durante las vacaciones se ha transformado en un factor determinante para la salud de las personas y el desempeño de las organizaciones. Más que un beneficio, el descanso se posiciona hoy como una condición necesaria para sostener equipos motivados, productivos y con mayor capacidad de aprendizaje.

De acuerdo con la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), durante 2024 las licencias médicas asociadas a trastornos de salud mental, principalmente estrés, ansiedad y cuadros depresivos, representan cerca del 32% del total de licencias por enfermedades comunes en personas trabajadoras, consolidándose como una de las principales causas de ausentismo laboral en el país. Esta situación se ve reforzada por los datos de la Encuesta Nacional de Salud 2023-2024 del Ministerio de Salud, que indican que un 43% de la población ocupada en Chile declara experimentar niveles altos o muy altos de estrés, especialmente en sectores con alta demanda y baja recuperación emocional.

Desde el ámbito de las políticas públicas, el Ministerio del Trabajo y Previsión Social ha enfatizado en sus reportes de condiciones laborales 2024-2025 que el descanso efectivo impacta directamente en la prevención de riesgos psicosociales, la disminución del agotamiento laboral y la mejora del clima organizacional. En dichos informes se observa que las personas que utilizan íntegramente sus vacaciones y logran una desconexión real del trabajo presentan mayores niveles de compromiso, menor rotación y una percepción más positiva de su entorno laboral.

Complementariamente, la Dirección del Trabajo, a través de los resultados del instrumento ISTAS 21 aplicado durante 2025, identificó que uno de los factores críticos en la salud laboral en Chile es la dificultad para establecer límites entre la vida personal y el trabajo, particularmente en contextos de teletrabajo e hiperconectividad digital. La permanencia de mensajes, correos y tareas durante los períodos de descanso limita la recuperación cognitiva y emocional, afectando la capacidad de atención, aprendizaje y toma de decisiones al retorno.

Comprender la importancia de la desconexión durante las vacaciones resulta clave en la construcción de procesos formativos efectivos y sostenibles. Un equipo que descansa adecuadamente vuelve con mayor disposición al aprendizaje, mejor capacidad de concentración y mayor apertura al desarrollo de nuevas competencias. En este sentido, promover el descanso no solo es una acción de autocuidado, sino una estrategia formativa que impacta directamente en la calidad del desempeño, la retención del talento y el fortalecimiento del capital humano en las organizaciones chilenas.

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